La Cultura del Meme y la Comunicación en Internet

La Cultura del Meme y la Comunicación en Internet
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Se aprecia muy bien la anatomía de un meme y su humorístico efecto cuando se navega libremente por el Internet, pero si nos detenemos a pensar una exacta definición para esta amalgama de contenido artístico, ¿qué es lo primero que se nos viene a la mente? Se torna difícil definir algo que ya está bastante incorporado en el día a día; tan asimilado que ya es un básico en nuestras vidas. 

El zoólogo Richard Dawkins, en su libro El gen egoísta, popularizó el término “meme” y “memético” haciendo alusión a la base mental de nuestra cultura. En este caso, Dawkins nombra como meme a la unidad mínima de información que se puede transmitir, pero no estaba hablando de la Internet. Ahora bien, partiendo del origen de dicho término, podemos deducir que un meme es cualquier frase, imagen, video o viñeta modificada con fines humorísticos. No obstante, es más que eso. 

A partir del 2020, debido a la pandemia del Covid-19, el mundo se ha vuelto virtual: los servicios, las compras, el trabajo y hasta la educación se han sumergido dentro de la ya utilizada modalidad online; se podría considerar que está en su máximo auge y esplendor ya que se ha vuelto necesario por el obligatorio distanciamiento social y la cuarentena. Por otro lado, muchas personas que no se consideraban usuales internautas se vieron obligadas a sumergirse en un ambiente nuevo y al encontrarse con una dinámica ligera y más agresiva a nivel comunicacional, mayormente en las redes sociales, comenzó este “choque cultural”. 

Diferencia generacional 

Hoy en día es muy común diferenciar de qué generación proviene cada internauta y con el uso de los memes se ha vuelto más fácil identificar a las personas de épocas más distantes. Sin embargo, existe otro conflicto: los malentendidos. 

Ocurren dos problemas principales: el malentendido muchas veces se da a lugar porque una gran comunidad de internautas novicios no entienden las referencias del chiste; por tanto, se presta a la confusión y/o interpretación errónea del concepto original. Otro inconveniente es el simple desentendido o desinterés por la cultura del meme. Por el contrario, gracias a la difusión masiva de ciertos memes basados en series o películas, la gente descubre estos nuevos lanzamientos en pantalla. En cierta forma, los memes también sirven como fuente de publicidad orgánica, lo cual es un gran punto a favor, pero tampoco se debe olvidar que la comunicación en la Internet tiende a ser más “agresiva” o “directa”. 

El idioma, en efecto, es una convención colectiva de conceptos para que todo el mundo se entienda entre sí, y para llevar esto a cabo hay ciertos protocolos en la comunicación escrita. Sin embargo, lo que se ve en Internet rompe con todo paradigma previamente establecido. Se parte de una base dosificada en un mensaje directo que muchas veces lindera con el humor negro o hiere la sensibilidad de una determinada comunidad. El meme en Internet ha contribuido a que se genere una comunicación más cerrada y penetrante, en donde la intención de cada emisor se vuelve transparente y busca una impunidad al no recibir la respuesta que esperaba, ya que se refugia bajo la etiqueta de “humor”.  

Por otro lado, los memes también funcionan como las portadas de ciertos ideales o movimientos sociopolíticos. En efecto, reproducen un mensaje de impacto contundente en las masas con el fin de redirigir el pensamiento social hacia donde lo deseen. Muchas veces, un meme convence más que un discurso promedio ya que se basan en muestras empíricas o simplemente ridiculizan un hecho utilizando fuentes humorísticas como series o películas. 

Según Richard Dawkins, pese a que un meme se aplique en situaciones reales, lo define como la unidad “teórica” de información cultural. Sin embargo, hoy en día, hasta lo más insólito se convierte en un meme. Andrés Arató, por ejemplo, el ingeniero eléctrico oriundo de Hungría ahora conocido como el famoso “Pain Harold” (Harold el dolor) o “Hide the pain, Harold” (esconde el dolor, Harold)  debido a su grata sonrisa y expresión controversial. Comenzó a trabajar como modelo de algunos anuncios publicitarios para imágenes libre de autoría, pero lo que no se esperaba era que su auténtica mueca lo llevaría a la fama de ser reconocido como meme. Pese a ello, Andrés sintió que, en un principio, la gente de Internet se estaba burlando de él – “Al principio quería destruir todas mis fotos” – mencionó en una de sus entrevistas en CNN Chile.

Asimismo, encontrar un recurso o tener la idea para crear un meme puede ser considerado arte, ya que se debe tener una clara intención sobre el mensaje que se dará y, un factor no menos importante, el cómo. Por otra parte, se necesita comprender que la carencia de empatía es también el catalizador del éxito de los memes. ¿Qué genera la falta de tacto en la comunicación virtual? Así como Andrés Arató sintió incomodidad y rechazo por la reacción de los internautas, de hecho muchas otras personas sienten repudio hacia “las formas” que las generaciones entrantes tienen para comunicarse. ¿Es este el precio que hay que pagar para estar al corriente? 

La “Generación de Cristal” y los Boomers

La brecha de las intenciones se ha hecho cada vez aún mayor. Se dice que en el Internet todo el mundo expresa libremente su opinión, como así también en las redes sociales, pero cuando se representa una idea con un meme, la contraparte puede resultar afectada de manera sistemática ya que el contenido en la red jamás descansa. Los memes, en efecto, no son la causa de esta brecha, sin embargo, han aportado bastante a que surjan dos mayores etiquetas para denominar actitudes en Internet: la generación de cristal y los boomers. 

Ambas etiquetas sociales contienen una carga peyorativa. Por un lado, los jóvenes que gritaron “basta” con ciertas bromas y chistes que formaron parte de la cultura de nuestros antepasados (personas de 40 o más) recibieron el nombre de “generación de cristal” por establecer parámetro y códigos diferentes con respecto a la expresión sobre temas controversiales. Por ello, su denominación infiere su presunta fragilidad por las bromas sociales. Por otro lado, su oposición atribuye que si no se puede reírse de sí mismos o de cualquier tema social delicado, entonces se perece fácilmente en esta sociedad acelerada.

 Las risas nunca deben faltar en la vida, ¿pero hasta qué punto se deja de lado la seriedad para librarse de toda responsabilidad o conciencia social? Un antiguo dicho menciona que no se debe hacer lo que no te gustaría que te hagan a ti ¿se estará poniendo en práctica? La respuesta puede sorprender cuando se observa la dura rivalidad de ambos bandos al juzgar y bromear sobre sus estilos de pensamiento opuestos: el feminismo contra el antifeminismo, el partido de derecha contra el de izquierda, el nacionalismo contra el antipatriotismo, entre otros. Una lucha constante por desmerecer la visión del otro utilizando todos los recursos a su alcance tales como los memes y los tik toks.

¿Cuál es el límite? ¿la empatía? ¿la indiferencia? ¿o la mera aceptación de realidades diferentes? Algunos dirán que se trata de modales, otros de vejez, otros de acostumbramiento a tiempos pasados, etc. Pero, ¿y si empezamos a entender que cada persona es un mundo completamente distinto al nuestro? Pese a que estén atravesadas por una  cultura, lenguaje, geolecto, sociolecto, historia, educación y experiencias determinadas, la realidad que formen puede ser lo opuesto de lo que su origen representa.  

En conclusión, lo que no te destruye te hará más fuerte, pero siempre con un equilibrio en nuestras bases. No obstante, para cuando algo se torna insostenible o simplemente estamos hastiados de tanta censura o libre expresión sin mesura, quizás lo mejor que se puede hacer es pasar página. 

 

 

sofia.hourcle

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