Cómo alcanzar el Nirvana en momentos cotidianos

Cómo alcanzar el Nirvana en momentos cotidianos

El principal archienemigo en nuestras vidas es el estrés. La mayor parte del tiempo no somos conscientes de nuestro cuerpo y de las cosas que lo perjudican. Sin embargo, podemos sacar provecho de los momentos más comunes para poner en práctica una rutina y mentalizar hábitos serenos.

Las obligaciones de cada día proporcionan nuevas oportunidades para crecer y desarrollarnos como trabajadoras, pero se suele olvidar que también somos seres de emociones reflejando nuestros estados de ánimo en todo momento por lo que es muy importante prestarle atención a cómo nos sentimos para ser más eficientes a la hora de cumplir con nuestras tareas. Las personas más felices y relajadas son las más exitosas. ¿Cuál es a la receta para el éxito? Es simple: estar conectadas con nuestros cuerpos.

Los índices más altos de felicidad se encuentran dentro de los países nórdicos y, en su mayoría, los más desarrollados. Esta estadística se debe a la excelencia en la calidad de vida cuya causa está relacionada no sólo con la economía estable sino también con los buenos hábitos que ayudan a que la gente alcance el estado de Nirvana en cortos lapsos de tiempo: Reconexión con cada parte del cuerpo, olvidar las agobiantes preocupaciones diarias y concentración en la respiración, entre otras.

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¿Qué es el Nirvana?

El estado de Nirvana es la liberación del sufrimiento. Según recientes estudios sociológicos, alcanzar el Nirvana tiene un impacto positivo en las relaciones interpersonales a lo largo del tiempo y pese a que sea práctica del hinduismo, jainismo y budismo y, que suele alcanzarse mediante diferentes prácticas y técnicas espirituales, es posible conseguir este estado en la actualidad. El agitado estilo de vida de las grandes ciudades no es impedimento para lograr una concientización de las cosas que te hacen bien en el día a día.

La relajación en las grandes ciudades ahora es posible

Olvidáte de las tradicionales poses de la Flor de Loto para meditar, entre otras, simplemente concentráte en sensibilizar todos tus sentidos mentalizándote en disfrutar cada momento. En otras palabras, ser consciente de ti misma.

#1 La respiración

Como se suele enseñar en las clases de Yoga o Stretching, la respiración consciente es una técnica que consiste en concentrar el aire primero en el estómago y al exhalarlo, hacer presión en el tórax y viceversa. Se infla el pecho de aire y luego expulsarlo desde el estómago. Esta práctica cotidiana te hará alcanzar un nivel de relajación saludable para encarar el día a día.

Otra práctica es la de concentrarse en los aromas y experimentar la calma que algunas fragancias nos aportan. Según expertos en aromaterapia, afirman el sentido del olfato está altamente conectado con nuestro sistema límbico el cual estimula nuestras emociones y humor.

#2 El tacto

Conocer distintas texturas en detalle y enfocar toda tu energía en el tacto también ayuda a distender la mente. En simples palabras, las experiencias que podemos disfrutar a la hora de enfocarnos en sentir las cosas que nos rodean tales como el calor de una estufa o la brisa del viento son sensaciones muy básicas que, de hecho, contribuyen a nuestra rutina de relajación diaria. Además, el tacto empático es una gran ayuda conectarnos con nosotras mismas: los abrazos, tomarse de las manos o las caricias son también parte de esta práctica.

#3 El gusto

Lo que podemos experimentar con el paladar es, en definitiva, uno de los pasos más importantes que complementan a grandes rasgos nuestra relajación. ¿Cuántas veces te reuniste con amigas o saliste a cenar y te enfocaste más en las conversaciones que en lo que te llevabas a la boca? Ser consciente de los sabores que disfrutamos es una experiencia tan simple como necesaria: ¡enfócate en una cosa a la vez! Apaga los demás sentidos, despegáte del celular, ignorá el ruido de fondo para que tu deleite sea aún más placentero. Incluso podés comer con los ojos cerrados. Cuanto más puedas concentrar tu mente en lo que estás comiendo y disociarte de lo que sucede a tu alrededor, sentirás alivio y relajarás la mente.

#4 Las vibraciones de la música

La armonía en los sonidos es una potencial fuente de relajación mental. La música es un elemento terapéutico. Sin embargo, no todos los géneros comparten esta característica debido a que la esencia de toda relajación se transmite por las vibraciones graves.

En yoga, se suele practicar el mantra del “Om” (o también conocido como el Aum). Esta pauta se lleva a cabo mediante la pronunciación del sonido Om y se prolonga hasta por unos 50 segundos. La meditación de este mantra relaja la zona del pecho y la garganta ya que la vibración trabajaría como un leve masaje desestresante y el sonido grave ayuda a no pensar sobre nada más que esa vibración.

Si no sos muy fan de la meditación, podés probar algo diferente: acostarte boca hacia arriba y con los ojos cerrados escuchar música instrumental de percusión grave o tonos bajos tales como los que se usan en temas de Lo-Fi.  El estar absolutamente enfocada sin hacer nada más que disfrutar de la música, promueve un estado de nirvana en corto tiempo.

Estos períodos de descanso aportan a una rutina distendida. Es conveniente practicar estas costumbres todos los días para llegar a fin de año sin contracturas ni problemas de salud ocasionados por el estrés de no tomarse tiempo para una misma.

sofia.hourcle

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