El profundo mensaje de Emily Di Donato sobre Body Positivity

El profundo mensaje de Emily Di Donato sobre Body Positivity

La modelo de la agencia internacional IMG, Emily Di Donato de 28 años, expone su perspectiva sobre la positividad corporal desde experiencias personales y la odisea que tuvo que transitar para dejar los pensamientos negativos en el pasado. Emily cuenta cómo fue su transición de pensar que para ser exitosa tenía que ser delgada y de pesar 53 kg con 1.78 mts a amar su cuerpo tal y cómo es.

Es meramente cierto que para muchas modelos es un precio que deben pagar si quieren llegar a la cima en la industria de la moda. Sin embargo, el bombardeo constante de los medios por ser bella, delgada y alta termina siendo un perfecto impedimento para las mujeres de ser felices con su aspecto. Emily explica en su video de Youtube que se siente responsable por ser parte de las estrategias de marketing que incentivan e impulsan la conceptualización del cuerpo perfecto.

(Video completo en su canal)

Asimismo, el mundo de la moda es bastante hostigador para las jóvenes aspirantes, y el hecho de alcanzar la talla única es un logro remarcable en sus vidas como así también un calvario. Emily cuenta en su video que “si no lograba conseguir ser exitosa como modelo, se sentiría avergonzada”. Esta declaración nos invita a reflexionar cómo los sueños a los que aspiramos suelen ser acompañados de una considerable presión emocional y, muchas veces, social. Según Marcel Proust, escritor francés, “el deseo nos fuerza a amar lo que nos hará sufrir”; en efecto, la mayor parte del tiempo estamos enfocados en querer llegar a la meta que olvidamos lo que se siente recorrer el camino. La modelo cuenta que estaba tan decidida a conseguir el trabajo que ignoraba su bienestar: “estaba muy deprimida”, afirma ahora a sus 28 años.

A pesar de sus reiterados intentos por conseguir ser la modelo perfecta para las agencias, Emily no conseguía encajar dentro de sus retorcidos estándares. La modelo viajó a Manhattan a sus 18 años de edad, se mudó a un estudio (departamento pequeño) y comenzó con su ardua carrera en modelaje. Afirma que fue rechazada en la mayoría de los castings por ser “muy curvilínea”, “muy gorda” e incluso llegó a escuchar ser “muy atlética” como crítica negativa. Como su mayor objetivo era conseguir el trabajo, Emily declara que tomó medidas extremas para bajar de peso –

“No tomaba el tren ni taxis, caminaba a todos lados y ni contaba las calorías que consumía. Simplemente trataba de comer lo menos posible, comía pocos carbohidratos y me excedía con el ejercicio físico. No me tomó más que un par de semanas para notar la diferencia de peso”.

Sin embargo, luego de perder bastante peso, las agencias no estaban conforme con el resultado. Incluso después de semejante esfuerzo por conseguir su cometido, las agencias no dudaron en expresarle el descontento por su aspecto: “Creo que estabas mejor antes. Tu apariencia no luce natural ni saludable.” Lo único que apaleó su frustración fue tener una respuesta sinceramente sarcástica: “no me digas”. Por suerte, tuvo buenas compañías que la apoyaron en los momentos más oscuros y al ver que sus familiares y amigos comenzaron a preocuparse por su estado no sólo físico sino también mental, tomó eso como una advertencia para reconsiderar lo que estaba haciendo –

“Ahora que estoy demasiado delgada, tengo a la gente preocupada y no hago la diferencia, ¿cuál es el punto de esto?”.

Cuando finalmente Emily siente que debía dar un paso atrás con su carrera de modelaje ya que comenzó a ganar el peso perdido y se vio obligada a usar tallas de ropa grandes para ocultar su silueta por su gran inseguridad, todo pareció dar un giro de tuercas. Afirmó haberse sentido que jamás podría ser una modelo exitosa ya que, según sus pensamientos negativos, “una modelo no luce así” y llegó a tener una enfermiza obsesión por su apariencia las 24 horas. Por otro lado, cuando todo parecía estar yendo mal, comenzó a tener mayores propuestas de trabajo tanto en Manhattan como en otros países. Logró salir en varias portadas de Vogue tales como Rusia, España y Francia. Todas aquellas experiencias son cruciales para comprender de lo que se habla en los reconocidos movimientos de Body Positivity y Body Acceptance a cerca de sentirnos bien en nuestra piel y tener libertad mental.

 ¿Es realmente importante el body positivity?

En psicología, esto se define como los primeros pasos sobre el compromiso del cuidado personal. Si nos remontamos a estudios sociales y antropológicos más antiguos, podemos observar el claro ejemplo de Foucault cuando se refería al “cuidado del sí” como prácticamente un mandato irrefutable, pero hoy en día es necesario actualizar dicho concepto ya que la sociedad contemporánea está “acelerada”: los medios de comunicación masivos, las redes sociales y la globalización hicieron de las personas unas auténticas máquinas de consumo de información. Todo está disponible a un click de distancia por lo que algunos conceptos nuevos como el body positivity y el body acceptance suelen transgiversarse fácilmente gracias a ciertas campañas de marketing.

Cuando Emily menciona estar agradecida por las personas positivas en su vida y haberse rodeado de comentarios agradables de parte de su novio y de otras personas no relacionadas a la industria del modelaje es, principalmente, parte de la esencia de la tal mencionada libertad mental. El buscar un equilibrio constante sobre la salud tanto mental como física, comer sano en su justa medida, hacer ejercicio, y lo más importante el apreciar los cambios que tu cuerpo tiene son algunos de los puntos por remarcar a cerca del movimiento –

“Es muy importante saber cómo te hablas a ti misma porque estás escuchando”

Luego de su eterna lucha por la apreciación de su cuerpo, Emily llegó a la conclusión de que cómo te trates a ti misma y qué palabras decidas usar para describirte son tan importantes como lo que elijas comer en el día. Mentalizar una rutina de comentarios positivos hacia tu persona cada mañana es más saludable que idealizar un estándar al que abandonarás tu esencia para alcanzarlo.

“Me hablo a mí misma: ´Emily, no tenemos tiempo para esto´”

Una frase recurrente para contrarrestar los pensamientos tóxicos de la modelo. Todas las mujeres, estén o no involucradas en la industria de la moda (y los hombres también), sufren el infortunio de obsesionarse con su apariencia física y hasta pierden varias horas al día odiándose frente al espejo. No obstante, la modelo culminó esa rutina de auto destrucción al hablarse a sí misma y escuchar con atención cada palabra que se dedicaba. Al afirmar que no se tiene tiempo para eso es una excelente y efectiva manera de parar con eso.

  ¿La autocritica sólo les pertenece a las mujeres de talla grande?

Si se vuelve al principio del video, se puede escuchar con vasta claridad que Emily afirma sentirse rara al decir que siente un gran conflicto con su figura y no ser suficiente como modelo. Esta extrañez en ella se ve reflejada en comentarios populares como “¿estás loca? ¡Si estás divina!” o “¿de qué estás hablando? ¡Eres una modelo! ¿Por qué o cuándo no te sentís a gusto con tu cuerpo?”, entre otros. Asimismo, se debe reconsiderar esta clase de actitudes que son pensadas como buenas, pero de hecho producen el efecto contrario, debido a que la persona en cuestión no debe cumplir ningún mandato social para sentirse mal o bien; ¿desde cuándo se debe pedir permiso o aprobación para expresar sentimientos sobre nosotros mismos?

El body positivity es una lucha conjunta sin diferenciación de tallas, peso ni altura. Es un fenómeno que involucra a todas las mujeres y hombres que en algún momento de sus vidas no se sintieron suficientes con su apariencia.

“A veces estaba indecisa de compartir esta información, esta historia sobre mí porque creí que lo de body positivity estaba reservado para chicas de talla L, XL o XXL”

Lo que Emily cuenta es un indudable ejemplo de que la felicidad no está garantizada en una talla S o XS. Como se explica durante todo su video blog, la positividad corporal no es una cuestión de tallas, sino encontrar lo mejor que posee cada cuerpo y mostrar gratitud por lo que se tiene, cuidarlo y amarlo. Ser “sexy” no es una talla, cada caloría no es una guerra, el cuerpo no es un campo de batalla por lo que el valor de una persona no se mide por su peso. Una de las tantas frases de este fenómeno que ayudan a concientizar es la siguiente: “Mi cuerpo es mi templo”.

sofia.hourcle

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